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Hablemos del esguince de tobillo

Los esguinces de tobillo son una de las lesiones más frecuentes y pueden producirse en cualquier tipo de deporte, especialmente durante la realización de baloncesto, fútbol, atletismo y ballet. 

El esguince de tobillo más común es el del complejo ligamentoso lateral, siendo aproximadamente el 75% de los que se producen. El mecanismo lesional consiste en un movimiento llamado inversión, en que se realiza una carga del peso corporal sobre el borde externo del pie. 

Las lesiones producidas pueden ir desde una simple elongación a una ruptura completa de los ligamentos, en ocasiones la lesión ligamentosa puede asociarse a lesiones capsulares, tendinosas u osteocontrales. Dependiendo del grado de lesión, el pronóstico del esguince puede variar. La exploración física a las 48-72 horas del traumatismo es el método más eficaz para detectar el grado de lesión. 

La mayoría de esguinces de tobillo no desarrollan inestabilidad crónica, aproximadamente el 80% de los esguinces agudos se recuperan completamente con tratamiento conservador (fisioterapia y ejercicios específicos), mientras que el 20% desarrollan inestabilidad mecánica o funcional que pueden llegar a necesitar intervención quirúrgica. Hay que tener en cuenta que un único esguince de tobillo no evoluciona a una inestabilidad crónica, a no ser que no reciba el tratamiento adecuado, en ese caso pueden producirse recidivas que pueden desencadenar la inestabilidad del tobillo. 

El paciente con un esguince de tobillo refiere dolor agudo en la región lateral del mismo, y se hará visible una hinchazón de la zona y una posterior equimosis (hematoma), que variarán según la gravedad del esguince. El paciente se muestra incapaz de soportar su peso o cede durante la marcha. El dolor basal no suele ser muy importante, pero la palpación y la movilización suelen ser muy dolorosas. Habitualmente el dolor disminuye después de unas pocas horas del traumatismo, para incrementarse entre las 12-24 horas por el aumento del edema y tumefacción que obligan la consulta al centro sanitario. En España los esguinces de tobillo suponen un 10% de las visitas a urgencias.  

El tratamiento en un esguince de tobillo debe empezar en el momento de la lesión para intentar reducir la aparición del edema con: 

  • Vendajes compresivos. 
  • Hielo. 
  • Elevación
  • Tecarterapia. 

Tras las primeras 48-72h, cuando desaparezca la inflamación aguda y disminuya el dolor del paciente, iniciará el tratamiento activo por parte del fisioterapeuta. 

La primera etapa del tratamiento se enfocará hacia la recuperación de la movilidad del complejo articular del tobillo, ya que pueden existir restricciones de movilidad entre los huesos que forman el pie, dando lugar a disminuciones en el rango de movilidad global del tobillo. Durante esta primera etapa, podemos ayudarnos del empleo de vendajes funcionales, que ayudarán a la disminución del dolor, y nos pueden permitir un inicio precoz de la actividad deportiva. 

En la segunda etapa del tratamiento, pasaremos a realizar un fortalecimiento de la musculatura de la articulación del tobillo asociado a un trabajo de control propioceptivo. 

En el trabajo de fortalecimiento haremos especial hincapié en la musculara: 

  • Peronea (peroneo lateral corto y largo) que se encuentran en la cara lateral del pie 
  • En el tibial posterior, que se encuentra en la cara interna del pie 
  • En el tibial anterior, que se encuentra en la cara anterior del pie.

La propiocepción, es la capacidad que tiene el cuerpo de detectar el movimiento y la posición de las articulaciones. Esto es importante para proteger las articulaciones frente a movimientos lesionales. En el caso del esguince, los receptores propioceptivos que se encuentran en los ligamentos y tendones pueden verse alterados, por los que será necesario la realización de ejercicios específicos de propiocepción (equilibrio) para “reentrenar” los receptores propioceptivos implicados en la articulación y, prevenir así, la aparición de recidivas. 

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